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Abrir el espectro
Martes 20 de Noviembre del 2012
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Es un hecho que en la Final del Apertura 2012 en la Primera División
habrá un equipo que hasta hace poco habitaba la Liga de Ascenso pues las
últimas franquicias que subieron de esa categoría, Tijuana y León, han
encontrado sitio en la instancia de las Semifinales.
Lo sucedido con estas sorprendentes escuadras, que también ocuparon en
la fase regular dos de los tres primeros lugares, se puede agregar a lo
ocurrido en el renacido torneo de Copa MX, donde cuatro equipos de la
división menor, Dorados, Necaxa, Neza y Correcaminos, monopolizaron el
torneo desde la ronda de las Semifinales.
Estas muestras de competitividad de la otrora Primera A, brotan hoy como
una tentadora invitación para intentar un cambio que sin duda podría
ser benéfico en muchos sentidos. Ojalá los que mandan en la Liga MX se
animaran a abrirle espacio a la posibilidad de que hayan dos ascensos y
dos descensos por año, lo que sin duda agregaría un importante
condimento al futbol mexicano, que crecería en morbo y atractivo, y
podría propiciar que diferentes empresarios se animaran a invertir en
plazas interesantes del ascenso con la intención -y mayor posibilidad-
de encontrar cabida pronto en el futbol de rango mayor.
Ya aplaudimos la inclusión de los equipos del ascenso en el Torneo de
Copa –más allá de que el formato no parece el correcto- y sería muy
bueno para el fortalecimiento real del circuito – que sigue sin tener un
número par de contendientes y debería pasar de 15 equipos a 18- abrirle
un mínimo de dos opciones de ascenso por temporada. En una primera
fase, se podría planear un ascenso directo como actualmente se define, y
otro posible, que lo disputaran en una serie promocional el perdedor de
la Final por el ascenso contra el penúltimo en la porcentual o el
último en la general de un año en la Primera División.
Muchos tienen miedo –y la tabla de cocientes surgió originalmente en
Argentina por ese motivo- de que los equipos “grandes” puedan perder la
categoría, lo que más allá de los partidismos, no necesariamente resulta
negativo. A algunos equipos históricos ese doloroso retroceso les ha
terminado beneficiando; recuerdo al Atlante y ahora al mismo León. Sus
aficiones no les abandonaron en la Segunda División, su presencia en ese
circuito siempre resultó provechosa y sus regresos al Máximo Circuito
causaron furor.
La baja de River Plate en Argentina significó una merma económica
durante un año para la Primera División de aquel país, pero la derrama
que dejó el paso de los millonarios por “tierras extrañas” realzó ese
circuito que tuvo más difusión que nunca y “salpicó” ganancias a equipos
más modestos.
Tener una Liga de ascenso más fuerte y boyante sería muy benéfico
también para el circuito principal, al que además, el latente riesgo de
que haya mayor intercambio de equipos entre ambas divisiones agregará
mayores atractivos comerciales y económicos que serían en beneficio de
todos.
Abrir el espectro del futbol profesional en el país y ser incluyente con
plazas menos favorecidas serían pasos importantes si la pretensión de
mejorar el producto-espectáculo-deporte es real y no sólo un slogan de
campaña.